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viernes, 8 de junio de 2012

Historia encantadora

Pájaro agradecido


Me ocurrió hace más de quince años pero no lo he olvidado y me parece un acontecimiento lleno de poesía.

Estaba yo en mi laboratorio y había acabado mi trabajo cuando oí ruido en una terraza pequeña a la que se accedía a través de una puerta corrediza de cristal que tenía además unas persianas que no estaban bajadas. Me asomé para ver qué producía el ruido y pude ver a un pájaro que aleteaba  en el suelo sin poder volar.

Salí a la terraza pensando que el pájaro estaría herido pero no era así sino que se trataba de un vencejo y como sabéis estos pájaros, que son excelentes voladores, tienen unas patitas tan sumamente cortas que si se posan no pueden levantar el vuelo y por ello solo "aterrizan" en sitios altos desde los que pueden dejarse caer y volar.

Me acerqué al animalito y él no mostró en ningún momento miedo o desconfianza sino que se dejó coger, cosa que hice con cuidado.

Lo examiné por ver si tenía alguna herida aparente y no siendo así decidí prepararle una "cama" con una caja y unos algodones pues había anochecido y el pájaro daba muestras de cansancio.

Lo dejé en su caja y me fui a casa.

Al día siguiente, al llegar al Laboratorio lo primero que hice fue buscar a mi pobre pájaro y comprobé que ni se había movido y que se dejaba coger tan tranquilo.

Abrí la puerta de la terraza y lo lancé al aire para que volara, cosa que hizo perfectamente y en un instante lo perdí de vista.

Ya ni me acordaba del simpático vencejo pero...

Justamente a la hora en que lo había recogido el día anterior oí un piar en la terraza, me asomé y vi al vencejo que se había posado en una barandilla encima de donde lo recogí del suelo, me miró...pió y se fue volando.

Estoy convencido de que volvió a darme las gracias....



No he vuelto a verlo.

1 comentario:

  1. Precioso relato Pedro (recuerda poner titulo a las entradas)¡Excelente!

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